La Bretaña francesa (2003)

La Bretaña francesa (2003)

Como ya dije en la introducción de este blog, la preparación de un viaje es parte importante de él y este lo había planificado con muchas ganas. La experiencia de las vacaciones por Suiza en 2002 que durante días y días no dejo de llover nos altero parte de la ruta planificada. Esta vez sabemos que vamos a una región donde podemos encontrar días de lluvia pero, ya vamos con la idea clara.
El primer día dormimos en Burgos, nos  habíamos puesto en ruta después que Ruben saliese de trabajar, estamos cansados y al día siguiente hemos quedado con nuestros amigos Iñako y Rhut para comer en Bilbao.
Después de una gran compañía y una fantástica comida  nos ponemos en ruta hacia Francia. Esta vez en el viaje nos acompañan Tejo y Dora, nuestros gos d’atura català, Dora ya tiene un año y estamos encantados con nuestros perros.
Nuestra primera parada, ya en tierras francesas, será en el área de autocaravanas de St. Girons plage, 8 euro la noche. Ya conocemos el lugar y nos parece estupendo para que los perros disfruten después de un día de kilómetros.
Normalmente cuando atravesamos Francia y, siempre que los hacemos  entrando por Bayona, viajamos por la autopista A 63. La zona de las Landas es, normalmente, un lugar de mucho viento y además de no ir por el peaje,  tienes que hacer mil y una rotondas.
Al levantarnos y tras desayunar nos vamos a la playa con los perros, disfrutan muchísimo y ellos también tienen muchos kilómetros por delante.
A ultima hora de la tarde llegamos a Pontchateau. En Burdeos habíamos abandonado la A63 y pusimos rumbo a Nantes y por fin el área de pernocta en un pequeño pueblo.
Algunos os preguntareis si es que no nos interesaba ver Nantes o Poitiers, no es que no nos interese es que cuando vamos a un destino tenemos claro que hay cosas que dejas de ver. Cuando tienes un mes de vacaciones se tiene que optar y nosotros solemos planificar el destino y claro al hacerlo te dejas ciudades pendientes de visitar.
El camping al que entramos en Pontchateau es un sitio de postal, Camping Du Bois de  Beaumard, está en 1 Rue de l’Île de Beaumard. Si viajáis con   niños disfrutaran y mucho. Hay una zona de juego y una pequeña granja. También hay un  pequeño estanque donde los cisnes son los amos. La noche en autocaravana nos costo 11 euros, en ese precio están incluidos 2 euros por los perros. Fue un acierto elegir este lugar.

¡Como me gusta despertarme  en  Francia y poder desayunar  con croissant! Y después de dar un gran paseo a Dora y Tejo nos vamos a Redón, será nuestro primer pueblo en visitar en la Bretaña francesa. Vemos su gran abadía y recorremos el puerto. Los perros disfrutan de la visita, en Francia es espectacular lo fácil que es hacer turismo con perros.

Para comer decidimos que nos vamos a Rochefort-en-terre. ¡Que bonito pueblo!
Aparcamos fuera del pueblo por que vemos un espacio apropiado para nuestros vehículos  y además, en casi todo su centro esta prohibido la circulación de coches. Nos vamos a conocer este pequeño pueblo donde muchas de sus casas ajardinadas tienen macizos de hortensias haciendo la función de setos. Las construcciones son de granito,  con tejados de pizarra,  en el que las macetas de flores ponen el toque de color. No se ven luminosos anunciando ningún comercio, no se ven antenas de televisión, todo el conjunto es armonioso. El antiguo castillo del siglo XII casi ha desaparecido y lo que se conserva son dependencias del siglo XVII que ahora están convertidas en grandes casonas.
En este pueblo es como si el tiempo se hubiese detenido y hay que pasearlo para apreciar toda su belleza y disfrutar de los cientos de rincones en los que solo deseamos admirar la armonía.
Después de patear este maravilloso pueblo nos vamos a comer a la autocaravana, no queremos que los perros estén tanto tiempo solos además, teníamos calor y con razón,  el termómetro marca 35  grados.
Todas las guías que había leído de Bretaña decían que las cuatro estaciones podían darse en un mismo día pero, nos parece que hoy solo hay un verano extremo,  hace demasiado calor. ¿Donde quedan las recomendaciones de llevar siempre a mano un jersey y un  chubasquero si vas a visitar Bretaña?
Después de comer nuestro siguiente destino era Vanes, queremos visitar su casco antiguo pero según nos acercamos el termómetro exterior marca 40 grados.  Ruben y yo decidimos que con esa temperatura no queremos dejar a los perros en la autocaravana y que hace muchísimo calor para visitar la ciudad así que decidimos pasar por alto esta ciudad bretona y seguir ruta. No sabíamos entonces que eso mismo tendríamos que hacerlo en varias ocasiones más.
Nos ponemos en ruta hacia el Golfo de Morbiran, queremos visitar los sitios megalíticos de la Bretaña. Buscamos el área de pernocta de Locmariaquer que está situada  a pie de playa. Quedan pocos huecos pero suficientes para acomodarnos en un sitio que nos gusta. Damos un pequeño paseo a los perros y después  nos decidimos por irnos a dar un baño a la playa, verdaderamente hace mucho calor.
Volvemos y tras una merienda cena decidimos que vamos a irnos con las bicis y los perros a dar una vuelta, ha comenzado a refrescar y el paseo es cómodo, sin ninguna cuesta y muy seguro.
Nos levantamos  muy temprano, por dos motivos, que los perros disfrutaran de la playa y porque vamos a visitar el Gran Menhir,  el dolmen y túmulo y queremos hacerlo sin que sea la hora en la que mas turistas se congreguen. Cuando llegamos hay ya dos autocaravanas y solo tres turismos, vamos a tener suerte. Dejamos a las perras con claraboyas abiertas y con la ventana de la capuchina y la litera superior abiertas. La temperatura es calurosa sin ser sofocante.
Descubrimos un entorno mágico, un lugar  que es como si te anclara al suelo,  os recomiendo la visita porque no se puede describir.
Lastima que no llevásemos un gran angular porque para esos monumentos era necesario.
A poca distancia se encuentra Carnac otra visita obligada allí se encuentran los Alineamientos que son tumbas y piedras verticales de mas de 6000 años. La zona de estacionamiento se nos hace pequeña pero encontramos un buen sitio llano para aparcar. Nuestra idea es hacer la visita y después comer para poder pasear a los perros un buen rato. El lugar nos impresiona pero el calor no nos deja disfrutar, estamos cerca del mar pero no hay nada del famoso viento bretón. Volvemos a la  autocaravana y preparamos la comida, aun con las ventanas abiertas hace calor y,  por un momento,  nos acordamos de los días de lluvia y frío de las vacaciones del año anterior por Suiza.
Nos vamos a nuestro destino de pernocta ese día es Pont-Aven, el pueblo de los pintores es, acogedor y con un encanto especial. Soy una admiradora de la obra de Paul Gauguin y sabia que él había llegado a este lugar buscando nuevos aires. Junto a él llegaron otros artistas; con los años Gauguin se marcha, considera que allí ya hay mucha gente. ¡El era así! De la época en la que el vivió en el pueblo es el cuadro el Molino de David, hoy en día lo podéis visitar en París, en el museo d’Orsay.
Buscamos el área de autocaravanas, está bien situada pero al ser asfalto la sensación que tenemos es de calor.  Nos vamos a conocer el pueblo y, debido al calor,  nos vamos con nuestras perras. No visitamos el Museo de pintura pero, no siento mucha pena se que allí no hay ningún Gauguin. Lo que si hacemos es recorrer la ruta de los pintores. Visitamos, por turnos, la casa en la que vivió Gauguin, la Pensión de Marie_Jeann Gloanec. No os perdáis el bosque d’Amour allí los pintores iban a buscar la inspiración. ¡Mira tu! aquellos pintores lo tenían relativamente fácil, otros artistas no saben donde buscar la dichosa inspiración.
Hemos pasado una noche tranquila y hemos tenido que dormir con las ventanas abiertas. Dora se ha pasado de guardia toda la noche, creo que si ha llegado a dormir algo lo hizo con su cabeza apoyada en la ventana del salón.
Nuestro destino hoy es Concarneau, a tan solo 15 kilómetros y cuando me dispongo a elegir la ropa de hoy,  5 de agosto,  me doy cuenta que algo está fallando. He traído mas ropa de entretiempo y lluvia que de puro verano.
Al  llegar vamos al área de autocaravanas, un poco alejado del centro histórico pero, con autobús gratuito para los autocaravanista. Y es que, ¡estamos en la France! Eso si, ni una sombra. Así que aparcamos y dejamos abiertas claraboyas y las ventanas superiores para que los perros estén cómodos.
Concarneau ha crecido mucho pero su centro histórico amurallado, del siglo XIV,  es un islote al que se accede por un puente levadizo. Sus calles empedradas, su muralla visitable, sus plazas y sus casas de piedra son de un gran atractivo turístico y se nota, hay mucha gente visitando esta ciudad. Se puede visitar el museo de la pesca, por algo su puerto pesquero es el tercero de Francia. La cornisa también merece una visita.
En algunos de sus puestos callejeros decido comprar algún pantalón corto mas, creo que me va a hacer falta.
Cuando regresamos a la autocaravana decidimos que allí no se puede estar a gusto, hace mucho calor, así pues, ¡manos al volante! Nos vamos hacia Quimper que es nuestro próximo destino.
Una vez en ruta decidimos que no  vamos a Quimper, optamos por ir a la playa de Penhos, sabemos que  hay un área de autocaravanas. No tenemos ganas de pasar calor visitando Quimper y es que el termómetro marca 41 grados a las 15,30 horas. Una verdadera locura. Al llegar al área aparcamos frente a la playa, las vistas son espectaculares y además, corre una muy agradable brisa marina. Es lo bueno de tener autocaravana, siempre es posible la improvisación.
Sacamos a los perros y nos decidimos por dar un paseo por la playa, es grande y observamos que hasta allí han llegado las famosas “galletas del chapapote”, el desastre del Prestige se ha extendido mas allá de Galicia, como era de suponer. Pensamos que quizás fuese esa la causa de que la playa estuviese casi desierta.
Cenamos con el murmullo del mar y la brisa fresca, era como vivir un sueño después del calor pasado. Dormimos como lirones.
Al despertar los perros disfrutaron de la playa y yo de un desayuno frente al inmenso mar. Nos esperaba Point du Raz, el Finisterre bretón. Para llegar serpenteamos la costa por un preciosa carretera que nos acerco a un conjunto de acantilados tapizados de una landa y azotados por el viento. ¡Habíamos llegado al paraíso!, no hacia nada de calor. Aparcamos en el área de autocaravanas, 10  euros noche y cogemos el autobús que nos lleva “al fin de la tierra”. IMPRESIONANTE.
Todo no puede salir como uno piensa y, aunque durante días el calor fue insoportable,   en cuestión de horas habíamos pasado al otoño. Se levanto un fuerte viento que aunque nos permitió disfrutar del paisaje y de unos buenos paseos no nos parecía  el compañero perfecto para el resto del día.
Cuando regresamos a las autocaravanas el viento ya es muy, muy fuerte y decidimos que vamos a cambiar el lugar de pernocta. Una pena porque el sitio bien merece pasar allí una noche.
Sobre la marcha optamos por irnos a nuestro siguiente destino que era Locronan.   Antes hacemos una parada en la famosa fabrica de galletas bretonas, seria imperdonable estar aquí y no comprarlas.  Además, es posible comprar sus  cajas metálicas vacías por si quieres llevarlas de souvenir.

Cuando llegamos a Locronan, lo primero que hacemos es ir al área de autocaravanas, justo a la entrada del pueblo y dispone de arboles que dan una estupenda sombra. Bueno, los franceses saben como mimar a las autocaravanas, el área son 3 euros por temporada.

La localidad   fue en la antigüedad un ciudad de tejedores. Tiene una hermosa arquitectura de granito y pizarra y gran cantidad de palacetes de los siglos XVII y XVIII que dan cuenta de su brillantes pasado y, muchos de ellos conforman la plaza central, con el antiguo pozo conservado en el centro.
Os recomiendo probar los deliciosos pasteles bretones que venden en la pastelería La Galette Saint-Ronan, en la plaza de la Iglesia.
Ésta ciudad invita al descanso y el relax y eso hacemos, además hay que dedicar un poco de tiempo en labores de colada y limpieza un poco mas a fondo.
Cuando nos vamos al día siguiente, nos vamos dirección a los Fiordos Bretones. Antes de llegar hacemos una parada en Brest. En ésta ciudad la temperatura media un 7 de agosto seria de no mas 18 grados, PUES BIEN, hace 39,5 grados. ¡ES HORRIBLE!
Queremos ver el puente elevado mas grande Europa, el Recourrance y la majestuosidad de su imponente castillo construido en el año 300.
Nosotros no visitamos el arsenal, no va con nuestra filosofía de vida.  El  Oceanópolis, con sus 500.000 litros de agua marina,  tampoco lo vistamos porque  hacia demasiado calor para dejar los perros en la autocaravana. Otra vez será y cuando volvamos haremos la famosa ruta de  los faros que parte de esta ciudad.

Desde Brest y por D13 llegamos a Lannilis, es ya tarde para encontrar buenos sitio en el área de autocaravanas pero, lo encontramos. El área está bien pero un poco alejada. Nos acomodamos y damos un gran paseo con Dora y Tejo hasta que casi volvemos de noche a la autocaravana. Si os gustan las ostras estáis en el sitio perfecto.

El día 8 iniciamos el recorrido por  la costa de los Abers, estamos en los llamados Fiordos Bretones.  La diferencia entre Ría y Fiordo es que el Abers es una entrada de mar en la tierra y navegable y accesible sea cual sea el estado de la marea. En el caso de las Rías es necesario que la marea este alta para poder se navegable.  A diferencia de las rías el agua en los abers es siempre mas marina que dulce. Y además,  los abers pueden tener  varios kilómetros tierra adentro.
Realmente es fantástica esta parte de la costa y si no fuese por el sofocante calor hay multitud de  rutas para disfrutar tanto en bici como haciendo senderismo, muchas de ellas junto al mar.
Podréis disfrutar de tres abers, el de Benoît, el de Wrac’h y de Ildut. Es un gozada ver cientos de veleros navegar por ellos.

En el abers de Wrac’h podréis navegar en un barco turístico. A nosotros nos facilitaron la información en la oficina de turismo de Lannilis.
En el aber de Benoît podéis seguir el camino de los molinos, en este lugar y a finales del siglo XIX había mas de cien molinos. Ahora muchos de ellos se han convertido en segundas residencias. El recorrido de los molinos sale desde el Molino de Mesnoad. Nosotros no hicimos el recorrido hacia demasiado calor.
Os recomiendo visitar las dunas de Sainte-Marguerite, cualquiera de sus playa tiene un buen baño.

Por la tarde partimos hacia Roscoff, vamos directos al área de autocaravanas que se encuentra muy cerca de la lonja. Algo alejada del centro pero nos gusta o quizás, es que estamos cansados y cualquier cosas nos puede valer. Cuando descubrimos que frente al área se puede acceder a  un mirador donde muchos franceses suben a ver la puesta del sol, el área nos parece que si merece la pena.
Como envidio a los franceses, como son capaces de meter en el maletero de su coche una mesa, unas sillas y una cesta con la merienda. Y allí están ellos, disfrutando de una puesta de sol que no se paga con dinero. En España, no habría muchas posibilidades, entre que no puedes aparcar, entre que te dicen que estas acampado, entre que la costa esta super urbanizada y un suma y sigue, casi es misión imposible.
Esta ciudad es de origen corsario, sus  casa son altas y de  piedra, muchas de ella pertenecientes a antiguos armadores. Muchas de sus calles son estrechas e invitan a un buen paseo y a tomarse un café acompañado de  pastel bretón. Saboreamos la tranquilidad que se respira.  Su puerto y lonja bien merecen un paseo a primera hora de la mañana. Es posible coincidir con muchos ingleses porque aquí atracan y zarpan  los barcos que que van a la isla de Batz. Nosotros no nos atrevimos a dejar a los perro muchas horas en la autocaravana, sabemos que a medida que avance la mañana el calor será sofocante, como lo estaba siendo los días anteriores.
Nosotros recorrimos la ciudad en bicicleta, la mañana nos estaba dando un respiro de calor y aprovechamos para dejar los perros en la autocaravana.

¿Quien es Johnny? No es un juego, ni una pregunta retorica.
Johnny se le llama al  que vende cebollas.
Hubo un primer Johnny que a principios del siglo XIX decidió embarcarse rumbo a las islas británicas y vender allí las cebollas que había cultivado. Con el tiempo le siguieron otros Johnny Y hoy la tradición sigue viva. Las cebollas de Roscoff tienen denominación de origen y están buenísimas.

Al regresar a la auto y tras dar una gran vuelta a Dora y Tejo nos ponemos rumbo a Morlaix y pasamos antes por St. Pol de León.
Ésta es la ciudad que aprovisiona de alcachofas a  Francia, el 80 % de la producción de alcachofas se cultiva aquí.

Aparcamos lo mas cerca posible del centro y fuimos a hacer un recorrido corto, nos llevamos a los perros, la verdad es que el paseo no fue corto, fue muy corto. ¡Que calor! El termómetro supera los 39 grados y muchísima humedad. Es, simplemente, INSOPORTABLE.
Eso si, me compre una alcachofa gigante.
Si os gustan las algas aquí estaréis en el paraíso.

Para llegar a Morlaix hemos dado la vuelta a la bahía hemos tomado la D72.
Pasamos antes por Locquénolé y descubrimos un área de descanso, decidimos parar allí para comer, la brisa que sopla nos resulta agradable y nos hace más llevadero el calor.
Cuando llegamos a Morlaix, nos vamos a visitar su viaducto, desde el se pueden ver las casas a linternas, únicas en el mundo. Linterna se llama al patio interior cubierto, puede haber una chimenea de grandes dimensiones y una escalera que comunica las plantas inferiores y superiores y la parte delantera y trasera del edificio. Podréis visitar la Maison dite de la duchesse Anne, o casa de la Duquesa Ana,  en la calle du Mur, 33, Es un palacete de principio del siglo XVI. Espectacular.

Tras la visita,  que acortamos lo mas posible por el calor, descartamos la idea de irnos a la carretera de la Corniche y buscar un lugar para pernoctar, desde allí los atardeceres nos han dicho que son magníficos pero, desistimos,  hace mucho calor y decidimos avanzar.  En St. Michael en Gere paramos para darnos un baño en su playa. Está abarrotada pero, de verdad que nos da lo mismo. Uno de nosotros se queda en la autocaravana con los perros y el otro se da un baño y viceversa. Cuando nos hemos refrescado seguimos ruta y pasamos por alto Perros Guirec y la Costa de Granito, para nuestro gusto esta zona esta SUPER MASIFICADA y no nos gusta.
Decidimos irnos a dormir a Guingamp, el área de autocaravanas se encuentra en el centro de la ciudad, en pleno asfalto y está abarrotada. Cuando llegamos la gente tiene mesas y sillas en la calle y vemos policía. Aparcamos sin saber muy bien que es lo que está pasando y, ¡por fin! nos enteramos.

Europa entera está sufriendo una ola de calor, por fin sabemos porque llevamos días viendo que en muchos pueblos por los que pasamos hay tanta gente a las puertas de los cementerios, porque veíamos tantas  comitivas funerarias. Europa entera sufre la mayor ola de calor en 50 años. Y como no, nos toco a nosotros pasarla en vacaciones.
En 2002 las inundaciones de Centro Europa y en nuestro viaje a tierras bretonas la ola de calor que lleva ya miles de muertos en Francia. Un mes en que las temperaturas no tendrían que superar los 25 grados, hemos vivido días de mas de 39 y 40 grados.
Esa noche la policía se paso la noche de guardia en el área de autocaravanas porque nos aconsejaron dormir con  ventanas y puertas abiertas. A las 12 de la noche los termómetros marcaban 30 grados. Eran ya miles los muertos que se estaban produciendo en Francia a causa del calor. Era horrible y yo tenia sentimiento de culpa, me había estado cabreando por   pasar calor en una autocaravana con aire acondicionado y de vacaciones,  mientras muchos franceses morían de calor.
La mayor sociedad funeraria francesa, Pompas Fúnebres Generales (PFG), había confirmado su cálculo de que en el mes de agosto, en coincidencia con la ola de calor, murieron en Francia 13.000 personas más que en el mismo periodo de 2002. Entre el  1 y el 15 de agosto, durante la ola de calor, el Ministerio de Sanidad Francés apunto la  cifra de 11.435 muertos. Una tragedia.
Por ejemplo, muchos centros oficiales de Bretaña no tenían aire acondicionado, muchos coches tampoco y las casas particulares tampoco.  Una tragedia que vivimos in situ.
Al despertarnos, aun hay autocaravanistas que siguen durmiendo en hamacas en la calle. La policía sigue de guardia han estado toda la noche patrullando el área. Damos una vuelta con los perros por la ciudad y entramos decidimos tomar un café, lo primero que hace el camarero es invitarnos a pasar dentro, nos habíamos sentado en la terraza y nos dice que pasemos que dentro se está mas frescos. Nos trae primero un cuenco con agua para los perros y luego nos toma nota. Vamos, lo mismo que España.
Si os gusta el fútbol, aquí disfrutareis mucho, en una ciudad de 8000 habitantes su club de fútbol en 2003 está en la Primera División Francesa. Los espectadores un día en el que juegue el EAG en su campo duplica el numero de habitantes.
Tras el corto paseo decidimos que nos vamos el calor está ya siendo sofocante y, sobre todo, Dora lo está pasando fatal, la dejamos que se refresque en una fuente y al llegar a la autocaravana ya está completamente seca y solo han pasado 10 minutos.
Ponemos rumbo a Cap Frebel, hemos supuesto que al estar en la costa la brisa nos aliviara el calor, y acertamos. aparcamos y por 2 euros puedes pasar allí la noche, BINGO! Nos quedaremos, al menos no pasaremos calor.  Acomodamos a los perros, les abrimos las ventanas superiores y las claraboyas y nos vamos a ver el imponente faro. Desde la cima y,  tras subir 140 escalones,  en un día claro es posible ver,   al atardecer, el faro del otro lado del Canal de La Mancha. El faro de Corbiere en Jersey.
También visitamos el Fuerte Latte, una fortaleza del siglo XIII. Al final, hemos pasado un día estupendo. Nos quedamos a pernoctar 3 autocaravanas bajo un cielo estrellado y una estupenda temperatura.

La noche pasada hemos dormido como lirones y nos  vamos un poco hacia el interior, vamos a realizar la ruta de los Canales y nuestro destino es Hédé-Bazouges.
Hédé es el pueblo de las 11 esclusas, si habéis visitado el Canal du Midi, este es igual pero en miniatura.
El área de autocaravanas es una gozada, esta situado en la orilla del propio canal, las parcelas son individuales y divididas por setos de alibustre. Tenemos agua, sombra, buena temperatura y mejores vistas. Estamos en la misma orilla del  canal d’Ille et Rance. El coste 3 euros la noche, hubiésemos pagado el triple sin problemas. Es curioso el recibo nos lo hacen en francos, aquí aun no ha llegado el euro.

Tras dar un gran paseo a los perros ponemos rumbo a Mont St Michel. Será la segunda vez que lo visitemos, la primera vez fue el año 2.000 cuando viajamos a Normandia. A diferencia de la primera visita ésta vez hay mucha mas gente o me lo parece a mí, será el calor!

Vivir una de las mareas VIVAS es todo un espectáculo,  ves como avanza el agua como si galopara por una llanura de kilómetros. Eso si, hay miles de personas que quieren verlo, Nosotros hemos llegado tarde este año.
Esta vez no hemos visto ningún inconsciente andando por la bahía donde es fácil meterse por  zonas de  arena movedizas;  en el año 2000 fuimos testigos de como tuvieron que rescatar a un turista. Fue horrible ver los angustiosos minutos del rescate.
Ruben y yo nos acercamos a dar una vuelta, aunque hay miles de personas no nos resistimos a recorrer sus murallas. Atravesar la Gran Rue se convierte en u suplicio, todas las tiendas de recuerdos, tenderetes, bares y restaurantes están a rebosar.
El sitio es un autentico lujo, los monjes que hace 1200 años decidieron instalarse aquí, sabían lo que se hacían.
Volvimos a comer* a la autocaravana, lo de comer el cordero Grevin con una vez basta y este año no estamos dispuesto a repetir y pagar un dineral.  Descansamos por la tarde y dimos una gran vuelta a los perros. Cenamos con unas vistas maravillosas y cuando todos los turistas se habían ido, volvimos a recorrer el Mont, disfrutando de cada rincón.  Una gozada, eso es lo que tiene viajar en autocaravana.
*Os aconsejo comer el mejor cordero del mundo. Son corderos que se crían en la bahía comiendo sus pastos  que se cubren con la marea alta. La denominación de origen del cordero GRÉVIN es la que garantiza que estas comiendo un cordero que desde las tres semanas está en los prados salados.
 
Por la mañana decidimos hacer el desayuno en el exterior queremos disfrutar de las vistas y de la tranquilidad de haber madrugado. Sigue haciendo mucho calor y no aguantamos mas. Definitivamente ponemos rumbo a España.
Pasamos por  La Rochelle, hicimos  una breve parada, impresiona ver tantos y tantos veleros pero, decidimos ir a pernoctar a la Isla de Ré. Es impresionante pasar el puente   de casi tres kilómetros de longitud que  une la isla con el continente
En esta isla está prohibido el estacionamiento de  las autocaravanas de 20 a 8 horas. Así que nos toca buscar un camping. La isla es pequeña no más de 30 kilómetros de largo, creo que la recorrimos entera, donde no estaba lleno el camping,  es que no nos gustaba, al fin entramos en uno y disfrutamos de una tarde de playa con nuestros perros.
Al día siguiente, damos  por terminado nuestro viaje por la Bretaña y nos vamos a acabar nuestras vacaciones en Las Landas, nos encanta el sitio y sabemos que tenemos playas estupendas para nuestro perros, mil rutas en bici y nos sentimos como en casa. ¡Ponemos rumbo a Contis Plage!.
Tras una semana  disfrutando de la playas, los paseos, las bicicletas, la lectura y los increíbles atardeceres ponemos rumbo a España.
Buena ruta a todos, nos vemos por las carreteras. conclicker@gmail.com
Ana L. Pose

 

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