El castillo de piedra roja

Castillo de Peracense.

Estacionados  al pie del castillo de Peracense

Circulando por carreteras estrechas, llegamos a la localidad turolense de Peracense. Allí se encuentra una fortaleza que sorprende a los viajeros por el color de sus piedras, pero también por su propia arquitectura; es el castillo de Peracense, una atalaya desde la cual se domina visualmente mucho, pero mucho territorio.

Fue construido en el siglo XIII por la entonces Corona de Aragón, sobre una construcción anterior de origen islámico; la intención era la de proteger la frontera que lindaba con Castilla.

En sus más de 4000 metros cuadrados de construcción se pueden apreciar tres recintos y en su muralla, que protege la zona de terreno llano, la que no se asienta sobre la zona rocosa y escarpada; se pueden ver tres torreones, uno de ellos conocido como la Torre Hospital.

Cuenta con tres recintos diferenciados y el llamado recinto exterior, también conocido como albacara, era el lugar donde se podían proteger tanto el ganado como las caballerías en caso de peligro.

En el recinto intermedio se encontraba la plaza de armas y en él la tropa tenía sus aposentos. Aquí se encontraron restos de una antigua capilla y de una zona de enterramientos. También en este recinto se encuentra el aljibe mayor, con unos cinco metros de profundidad.

El último de los recintos que se sitúa en altura podemos encontrar una torre del homenaje, más bien falsa torre del homenaje, al no disponer de dependencias, ni aposentos; también aquí encontramos otros 3 aljibes, así como un polvorín, además de estancias que podían corresponder a la cocina y a los aposentos del alcalde y de su familia.

Con la unificación de los reinos de Castilla y Aragón, el castillo y su situación estratégica van perdiendo su función defensiva y también el interés por su conservación; lo que viene después ya es conocido en esta construcción y en muchas otras: el abandono se apodera del lugar.

Y una curiosidad, porque en estos lugares siempre surge la chispa curiosa que se asienta como leyenda popular. Se cuenta que aquí, en este castillo y durante el siglo XV, hubo una ceca, esto es, un lugar donde se acuñaba moneda. Eso sí, parece que las monedas no eran de curso legal; más bien, eran falsas.

En cuanto a la localidad de Peracense, situada en la comarca de Jiloca, actualmente su censo no llega ni a 100 habitantes y la principal actividad económica es la agricultura del cereal de invierno. En su entorno cercano se encuentra la carrasca de los Tocones, una espectacular encina milenaria; eso sí, preguntar a los vecinos la ruta para llegar y, una vez cerca, serviros de vuestra intuición, al menos en 2024 no había ninguna indicación.

Os dejo el enlace de Google Maps del estacionamiento del castillo, donde nosotros pasamos la noche; eso sí, hay pocas plazas llanas.

https://maps.app.goo.gl/m9ukip5djasdmzos9

Junto al mirador también tenéis otro estacionamiento, desde donde también sale un sendero a un mirador astronómico.

Y ya en el pueblo, podéis encontrar, el conocido como Parque Natural de las Lagunas de Los Mojones y también el Área Deportiva y Recreativa del mismo nombre, que cuenta con piscina donde es apetecible darse un chapuzón en los días de verano. El emplazamiento es junto a la carretera que sale de Peracense con dirección a Villar del Saz. Allí también encontrareis la fuente de agua potable denominada San Blas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *