Autocaravanas y uso de los espacios públicos

Más allá de los Pirineos

Cuando viajo por Francia, país que he visitado con mucha frecuencia, en los casi 30 años que llevo viajando en autocaravana, admiro el respeto por lo público que tiene el pueblo francés. De igual forma, siento verdadera envidia de la limpieza de parques y espacios verdes; de los baños públicos de los que se dispone en cualquier población, por pequeña que esta sea; incluso de la limpieza de las cunetas de las carreteras, por mucho trafico que soporten. Se hace difícil ver una botella de orines, una lata, plásticos o envoltorios…

La segunda cosa que admiro del pueblo francés es el respeto al individuo, a sus necesidades, anteponiendo su derecho al de determinado lobby o gremio. Me reitero en algo que he dicho durante años: cuando una administración local legisla bajo la premisa de defender los derechos ciudadanos, nos encontramos con una sociedad justa. Francia no obliga a los conductores que transitan sus carreteras a usar establecimientos privados de restauración para que puedan comer o descansar. Es más, les facilita los lugares para poder descansar y disfrutar de una comida o cena sin tener que entrar en un restaurante o bar.

El Estado, los distintos departamentos y las propias comarcas y municipios destinan zonas verdes, tanto en poblaciones como en carreteras, para que un ciudadano pueda estacionar y comer con tranquilidad en lugares diseñados para tal fin. Y, muy importante, las mantienen en perfecto estado y limpias. Es aquí donde radica la maravillosa red de áreas de descanso en carreteras, ya sean secundarias o nacionales, y claro, en autopistas, sean de peaje o gratuitas.

Por otro lado, en los pueblos de Francia, los espacios verdes son eso, espacios verdes, donde disfrutar de paseos, de juegos, de momentos de relax y de comidas o cenas. Se encuentran áreas de pique-nique, lugares cubiertos como los antiguos mercados u otros recintos, prácticamente en cada población. En ningún caso se convierten los espacios verdes en lugares de chiringuitos, como pasa en nuestro país, donde hasta se ve con mala cara que decidas comerte tu tortilla, si fuese el caso que tuvieras un lugar para hacerlo.

Eso por no hablar de que en ese país, en Francia, se respeta el uso de tu propia mesa y sillas para comer o cenar; no es, por tanto, considerado acampada, ni se infringe ninguna norma. Claro está, a nadie se le ocurre sacar una mesa en los Campos Elíseos, pero en cualquier parque de cualquier ciudad encontraremos lugares destinados para comer, y si las mesas están ocupadas, es fácil ver cómo alguien saca su propia mesa, que es muy normal llevar en el maletero del coche. Eso sí, lo cierto es que la mayoría de los franceses, una vez han comido, vuelven a dejar todo despejado de enseres. Se trata, pues, de ejercer un derecho, no de cometer un abuso.

Es la francesa una ciudadanía que puede decidir comer a la carta, de raciones o un simple menú o bien, sacar sus viandas y disfrutar del lugar con los mismos derechos. El país vecino tiene áreas de descanso envidiables; aparte de los lugares reservados para comer, disponen de zonas de esparcimiento, de juegos infantiles y, en algunos casos, incluso es posible una ducha o usar elementos de gimnasia. Esto deja claro cómo en Francia es posible sacar una mesa y unas sillas para comer, o una simple silla para leer; es un DERECHO. Mientras, en nuestro país, se extendió como la pólvora que un autocaravanista que saca unas sillas y una mesa para comer está #acampado e infringiendo todas las normas. Tanto se extendió la idea que hasta quedó recogido en la célebre famosa Instrucción. Da lo mismo que se haga un uso responsable, da lo mismo que el lugar sea una zona recreativa, da lo mismo que estés en medio del monte; siempre habrá alguien que diga que estás acampado. Eso sí, en el mismo lugar, siéntate en unas sillas rodeando una mesa de un vulgar chiringuito y estarás cumpliendo todas las normas de una sociedad que solo aplica derechos si se consume en establecimientos privados.

Y ya no hablemos del gesto de abrir ventanas, un DERECHO en cualquier vehículo y una recomendación en las olas de calor. Tan mal considerado está abrir una ventana que la propia Instrucción prohíbe abrirlas si son abatibles. Aunque estén DEBIDAMENTE HOMOLOGADAS las ventanas, la instrucción equipara el gesto de abrirlas a estar acampado. Da lo mismo que año tras año, el Gobierno de España gaste dinero en combatir las olas de calor, recordando la idea de hidratarse, de ventilar… Si son ventanas abatibles, que por cierto se siguen construyendo hoy en día, es necesario que permanezcan cerradas. Rarezas y prohibiciones. En España se legisla contra un tipo de ventanas, pero se sigue permitiendo que el fabricante las siga usando en la construcción de autocaravanas. Eso sí, si tienes un vehículo histórico y no lleva cinturones de seguridad de origen, la ley te permite circular sin esa medida de seguridad. Ninguna ley te obliga a que pongas cinturones.

En nuestro país, creo que se hace un mal uso de la palabra “acampada”; se desprestigia el propio concepto y se hace sabiendo que se manipula el lenguaje.
Pero somos así: ante algo injusto se acata y se intenta justificar. Llegado el caso, se insulta a quien pone en cuestión lo irracional. Ana Pose
SSúbete al paisaje. Ruteando la vida

#autocaravaning #autocaravana #Acampada #franciaenaautocaravana #autocaravanalife #Francia #piquenique #areasdedescanso #campervan #autocaravanasespaña
#subetealpaisaje

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *